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Sábado 27 May 2017
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Hipertensión

Otros Nombres: Presión Arterial, Alta Presión

La hipertensión no es más que la elevación de la presión arterial sanguínea, es decir, de la fuerza con que la sangre presiona contra las paredes de las arterias cuando fluye a través de ellas. Las arterias son los vasos sanguíneos que transportan la sangre oxigenada desde el corazón hasta los tejidos corporales.

La presión está determinada por la fuerza y el volumen de sangre bombeada, así como por el tamaño y la flexibilidad de las arterias. La presión arterial cambia continuamente dependiendo de la actividad, la temperatura, la dieta, el estado emocional, la postura, el estado físico y los medicamentos que se administren.

La presión sanguínea es mayor cuando el corazón se contrae para enviar la sangre hacia las arterias; (lo que se conoce como presión arterial sistólica) y cuando el corazón se relaja (conocido como presión arterial diastólica) para llenarse otra vez de sangre, la presión esta en sus valores mínimos.

La presión arterial sistólica y la diastólica, son las métricas utilizadas para leer el estado de la presión sanguínea. Es decir, al momento de examinarnos la presión arterial, lo que se lee son los estados de la presión sistólica sobre la presión diastólica (sistólica/diastólica). La presión sanguínea se mide en milímetros de mercurio (mmHg).

Clases de Hipertensión

  • Hipertensión Primaria o Esencial

La Hipertensión Primaria o Esencial es aquella en la que se desconoce que elementos ocasionan un aumento en la presión sanguínea. En casi el 95% de los casos no es posible establecer alguna causa. El trastorno ocurre en 10% a 15% de los adultos caucásticos y 20% a 30% de los adultos negros en los Estados Unidos.

La hipertensión esencial suele iniciarse entre los 25 y 55 años. La hipertensión es rara antes de los 20 años de edad. En personas jóvenes suele ser causada por insuficiencia renal, estenosis de la arteria renal o coartación de la aorta.

Sin embargo, existen muchas acciones y situaciones que pueden aumentar la presión sanguínea. Esto se da cuando realizamos empezamos con una rutina de ejercicios o cuando los mismos son intensos, por ejemplo ciclismo en montañas, cuando corremos, natación, entre otras actividades físicas intensas. Asimismo, cuando estamos bajo estrés emocional. Generalmente, cuando el estrés desaparece, la presión de la sangre suele volver a la normalidad.

Es por eso, que las presiones arteriales que se toman los pacientes en casa o durante las actividades diarias, utilizando aparatos portátiles, son más bajas que las que se registran en consultorios, clínicas y hospitales y más seguras para estimar el pronóstico.

Factores que podrían provocar la hipertensión esencial

La patogenia, (estudio del origen y desarrollo de las enfermedades) de la hipertensión esencial es multifactorial. Los factores genéticos tienen una función importante. Los niños con un padre hipertenso tienden a tener presiones arteriales más altas.

De igual manera, se estima que factores como los ambientales, también tienen una influencia importante. Se considera que un exagerado uso de la sal en nuestras comidas, es un factor que puede estimular el aumento de la presión arterial. Probablemente, una mayor ingestión aislada de sal no basta para elevar la presión arterial a cifras anormales; tal vez se requiera la combinación de mucha sal más una predisposición genética.

Otros factores que pueden participar en la patogenia de la hipertensión arterial son los siguientes:

  • Hiperactividad del sistema nervioso simpático: Es más aparente en jóvenes, que pueden presentar taquicardia y gasto cardiaco elevado. Sin embargo, suele ser pasajera.

  • Defecto de la natriuresis: En personas normales, la eliminación renal de sodio aumenta en respuesta a elevaciones de la presión arterial y a una carga de sodio o de volumen. Los pacientes hipertensos, en particular cuando su presión arterial es normal, muestran una disminución de la capacidad para eliminar una carga de sodio. Este defecto puede originar un aumento del volumen de plasma e hipertensión. Sin embargo, durante la hipertensión crónica, suele manejarse de manera normal una carga de sodio.

  • Trastornos exacerbantes: Diversos trastornos exacerban o precipitan la hipertensión en personas predispuestas. El mejor comprobado de ellos es la obesidad. que se acompaña de un aumento del volumen intravascular y un gasto adecuadamente alto. La reducción de peso en obesos disminuye ligeramente la presión arterial.

  • El uso excesivo de alcohol también aumenta la presión arterial al incrementar las catecolaminas en plasma. En personas con ingestión elevada de alcohol puede ser díficil controlar la hipertensión. El tabaquismo aumenta de manera aguda la presión arterial, una vez más al incrementar la noradrenalina en plasma, pero el efecto a largo plazo del tabaquismo en la hipertensión esencial es menos claro. Tampoco hay seguridad sobre la relación del ejercicio con la hipertensión, aunque el entrenamiento puede disminuir moderadamente la presión arterial.

 

 

 

 

 

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